martes, 8 de marzo de 2016

Eficiencia energética

En clase no se dibuja Vol 02 - Tira 05
Todas las mañanas la misma historia: a primera hora, con un frío que pela y la calefacción a tope, los alumnos se arrebujan junto los radiadores cual estorninos en un cable de la luz. Sin embargo, conforme aumenta la temperatura del aula (y el consiguiente olor a humanidad después de tres horas seguidas sin apenas abrir la puerta), comienzan los sudores y los lamentos agonizantes.
La calefacción sigue encendida, por supuesto, así que siempre hay algún chaval, de los pegados al radiador antediluviano, que (incapaz de soportar tamaño achicharramiento) abre el ventanal en busca de una bocanada de aire fresco.
Todo menos separar su mesa unos cuantos centímetros de la fuente de calor.

Os juro que esta rutina se repite desde que comenzaron los fríos.

4 comentarios:

  1. Pues si... El pasado año la cosa era más bestia. Todos resfriados por culpa de la dichosa ventanita.

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  2. Aún quedan ilustres que prefieren abrir la ventana a separarse del radiador...

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